El derecho de los menores a la obtención del pasaporte

Rosa Linda Carlín Aubert
@LicenciadaLinda


“Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, porqué los niños son la esperanza del mundo”
José Martí.

Para poder hablar sobre la niñez y los derechos que envuelven a la misma, es necesario dar una retrospectiva a todo aquello que nos hubiera gustado que los adultos hicieran en pro de cuando nosotros lo éramos, y tomando impulso en lo que en ese entonces era un anhelo, ahora nos catapulta para poder llevarlo a cabo con toda la sensatez, conocimiento y madurez que nos dan los propios años. Es por esto que con toda la intención de hacer un lugar mejor y situaciones donde podamos elevar la calidad de vida, desarrollo, esparcimiento y libre pensamiento de cualquier menor, me veo en la necesidad de coadyuvar a que todo aquel infante que no pueda obtener su pasaporte ordinario por alguna causal no estipulada en las leyes, códigos y reglamentos, sea atendida por nuestras autoridades en coadyuvancia con la misma sociedad, de manera práctica, útil, sin levedad alguna. Va pues mi propuesta en los siguientes renglones para tal caso. Bienvenidos.
Con el apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores cualquier persona que sea ciudadano Mexicano, con una serie de requisitos que permitan su plena identificación y que no sea sujeto de restricción alguna de sus derechos civiles, podrá solicitar la expedición de su pasaporte, con el cual podrá conocer nuevos rumbos, descubrir otras culturas, admirar otros paisajes, sentir distintos climas y aprender de todo ello, podrá hacerlo en un viaje de negocios o placer, pero siempre acompañado de su documento de identidad y viaje, que es el cuál por el que, él Estado Mexicano lo reconoce como hijo de su patria, persona a quien cuidará y garantizará mediante los diferentes acuerdos internacionales el buen trato y diligencias que se deberán tomar hacia con su nacional fuera de su territorio, y a su vez la misma Nación se compromete en reciprocidad para con los turistas y personas ajenas a esta tierra, en un cuidado, respeto y salvaguardando su integridad moral y física, siendo ciego ante su etnia, religión, indistintamente como ser humano.
Es por esto que creo necesario que un menor obtenga su pasaporte ya que le dará entre otras cosas, un documento que lo podrá identificar dentro y fuera del territorio nacional, un documento de viaje, es un seguro y una llave a la vez.
Hago referencia a la problemática que se viene suscitando desde hace varios años, referente a la obtención de los pasaportes para los menores; desde que él presidente de la República Mexicana, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa decidió darle un giro a la seguridad de este país, atendiendo de una manera muy peculiar la situación del crimen organizado, en todas sus facetas dio un vuelco a la estabilidad y manera de subsistir, trabajar, vivir, estudiar y demás a la mayoría de los habitantes de este país, llevando como consecuencia la desaparición de muchas personas, la muerte de otras tantas y la orfandad o abandono para nuestra niñez, que es el tema que hoy nos atañe.
Para obtener el pasaporte de un menor es necesario y fundamental que sus padres o tutores lo acompañen a dicho trámite, o den su autorización a un tercer adulto para que le sea otorgado dicho documento, reiterando el párrafo anterior los hijos de padres desaparecidos en lo que se resuelve el tema legal de ellos y se lleve a cabo un juicio, los que tienen “suerte” alguien más verá por ellos, que en su generalidad se compone de algún familiar, empezando desde su padre/tutor  supérstite o abuelos, tíos,  familiares cercanos, sin que ninguno de ellos en su singularidad puedan ayudar al menor con la obtención del documento multicitado.
Otro caso es cuando los padres se encuentran en un proceso de divorcio, y que en la mayoría de presenta el tan mentado tema alineación parental, que nos da como resultado el estire-afloje de las relaciones entre padres extensivo totalmente a los hijos, utilizándolos como herramienta para hacerle lo menos grato posible al otro cónyuge la vida, repercutiendo de manera directa en los menores, y una vez más no teniendo acceso a su pasaporte. Suficiente es pasar por esta problemática para que todavía el Estado no acceda a brindar apoyo y respaldo al menor, referente al tema.

Es por eso mi propuesta de atender el caso específico, crear un área dentro de la Secretaria de Relaciones Exteriores encargada de vigilar estos casos únicos que por su naturaleza nos demandan de apertura jurídica, ampliación de normas y humanización, teniendo como punto primordial el interés superior del menor, y hacer un poco más de lo necesario para ayudar a nuestra niñez en su esparcimiento, crecimiento, desarrollo que brinda el moverse de lugar, conservando el bienestar y la seguridad del mismo.